Tipos de piel y sus necesidades

Conocer nuestro tipo de piel es fundamentar a la hora de elegir una rutina de cuidado facial efectiva.

En general, si tenemos en cuenta su contenido en agua, las secreciones glandulares y su sensibilidad, podemos clasificar la piel en 5 biotipos principales: piel normal o eudérmica, piel grasa, piel seca, piel mixta y piel sensible.

Es importante tener en cuenta que el tipo de piel no sólo depende de factores genéticos, sino que los factores ambientales tienen gran relevancia, por lo que el cuidado facial diario es fundamental si queremos tener una piel sana y en equilibrio.

A continuación, te explicamos los principales biotipos y algunos consejos para su cuidado diario:

Piel normal:

También es denominada “eudérmica” y se trata de una piel que tiene el equilibrio adecuado de agua y lípidos, por lo que la piel no es demasiado grasa ni demasiado seca. Los poros son finos, presenta una buena circulación sanguínea y tiene textura aterciopelada, suave y lisa.

Si tienes esta piel, puedes considerarte afortunada. Sin embargo, es importante que lleves a cabo una rutina de cuidado diario para mantener la piel limpia, hidratada y protegida, evitando que la piel se deteriore debido a factores externos como la contaminación y la radiación solar.

Piel grasa:

Esta piel presenta una producción acrecentada de sebo. Se caracteriza por la brillantez y los poros agrandados. Es más frecuente en personas jóvenes y es causada por la presencia de glándulas sebáceas hiperactivas. Algunas de las causas de la aparición de este tipo de piel son los desequilibrios hormonales, la medicación, el estrés y el abuso de cosméticos comedogénicos que obstruyen los poros de la piel.

Si tienes una piel grasa te recomendamos que lleves a cabo una buena limpieza diaria de la piel, puedes ayudarte con nuestros productos como el tónico y la espuma limpiadora PURE, que te ayudarán a desobstruir los poros y eliminar impurezas dejando que la piel transpire mejor. Utiliza crema hidratante cuando la piel te lo pida y en pequeña cantidad. Es importante que no uses productos que contengan parafinas u otros ingredientes comedogénicos.

Piel seca:

Se caracteriza por producir menos sebo que una piel normal. Debido a la falta de grasa, esta piel no es capaz de retener la humedad y se ve apagada y escamosa. Además, la falta de lípidos impide que se forme la barrera protectora de la piel de manera adecuada dando lugar a una piel con rojeces y más fácilmente irritable. Las principales causas de este tipo de piel son el envejecimiento, la falta de factores hidratantes naturales, como aminoácidos y sales minerales, y la perdida de lípidos, como las ceramidas y ácidos grasos.

Si tienes la piel seca conviene que uses una crema de cara hidratante que contenga activos nutritivos como aceites vegetales, nuestra crema facial HYDRA con aceite de macadamia, girasol y oliva es ideal para mantener tu piel hidratada durante todo el día. Conviene limpiarla con productos muy suaves, como leches limpiadoras y tónicos sin alcohol.

Piel mixta:

Esta piel es la más común y presenta rasgos de los tres tipos anteriores. Por lo general esta piel es grasa en la zona T (frente, nariz y mentón) y tiende a secarse en la zona de las mejillas. Puede deberse a factores hormonales genéticos o niveles hormonales que afecta la cantidad y la ubicación de los lípidos, que se distribuyen de manera desigual en la piel.

Si tienes la piel mixta se recomienda el uso de productos ricos en ingredientes antioxidantes y antiinflamatorios que ayuden a mantener una piel sana y en equilibrio, los productos Planthia son ricos en activos antioxidantes y antiinflamatorios de origen natural. La mayoría de expertos en belleza recomiendan usar un tipo de limpieza diferente en cada momento del día, se recomienda el uso de productos espumosos por la mañana para retirar la producción de grasa, la espuma limpiadora PURE es ideal para este tipo de cuidados. Por la noche se recomienda el uso de un tónico y crema hidratante para reponer la humedad que tu piel necesita.

Piel sensible:

Se caracteriza por ser más fácilmente irritable y reactiva que la piel normal. Las causas más comunes de este tipo de piel son la destrucción de la barrera protectora natural de la piel, el acné, el abuso de antibióticos, y algunos ingredientes que se encuentran en productos para el cuidado de la piel, como detergentes y alérgenos.

Si tienes la piel sensible te recomendamos hidratarla y protegerla del sol diariamente, además de usar productos de belleza y cosméticos adaptados a las pieles sensibles, sin perfumes, sin alcohol, ni conservantes.

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